Transferencias de excedente gracias al diferencial de alícuotas de los derechos de...
Guido Mendizábal
soja, que también se benefician por la caída de los precios a consecuen-
proporción para calcular la cantidad de oleaginosa transformada en aceite y
subproductos con destino de exportación. De esta manera, es posible esti-
mar la cantidad de poroto de soja entrante a la industria aceitera que luego
terminó siendo exportada como aceite y subproductos.
Otra opción posible es la de, basándose en una serie de cálculos sobre
la industria aceitera Argentina (Ciani, Reus & Aramayo, 2020), utilizar una
proporción fija donde una tonelada de soja rinde 0.18 tn de aceite. Otra posi-
bilidad surge de considerar sólo la proporción entre la soja entrante a la in-
dustria aceitera y las toneladas de aceite producida y, a partir de ahí, utilizar
esa misma proporción para la exportación.
Entre estas posibilidades de cálculo, se optó por la primera: utilizar la pro-
porción entre la cantidad de soja entrante a la industria aceitera y la cantidad
de aceite y subproductos obtenida. De esta forma, los datos obtenidos se
ajustan a la realidad específica y las características que tuvo la cosecha de
soja para cada año5. Como punto en contra, así se hace abstracción de la
posibilidad que los productores primarios tienen de guardar la cosecha en
silobolsas, más considerando la pérdida de importancia de cooperativas y
acopiadores gracias al crecimiento de la venta directa (productor-exporta-
dor). Por tanto, aunque existe potencialmente cierto grado de escisión entre
la producción aceitera y la cosecha de soja, aun así, se opta por construir un
indicador que vincule a ambas variables.
Por otra parte, con el mismo poroto se producen aceite, harina y pellets, o
aceite, harina y expeller. En efecto, hay dos métodos de producción de aceite.
Uno, el llamado tradicional, es característico de los grandes jugadores de la in-
dustria y produce aceite, harina y pellets. El otro, de extrusado, obtiene expeller
en lugar de pellets. Aunque la exportación de expeller es marginal, fue nece-
sario considerarla ya que, de otra forma, no se podría haber utilizado el cálculo
de rinde total de la industria para luego utilizar esa proporción para el cálculo
de los porotos comprometidos en la exportación de aceites y subproductos6.
cia de la aplicación de retenciones –más allá de que, en el caso de la ca-
dena sojera, la mayor parte de su producción tiene destino exportable–;
3) el diferencial de alícuotas implica que parte del excedente que hu-
biese sido apropiado por el Estado pasa ahora a manos de las grandes
exportadoras. Pero, al aplicar una alícuota mayor –cuando compran la
cosecha al sojero– a la que terminan pagando al vender esos porotos
transformados en aceites, harinas y otros subproductos, se apropian de
un margen que, de otra forma (suponiendo la aplicación de alícuotas
correspondientes a los subproductos al momento de la compra de la
cosecha) hubiese ido a parar a manos de los productores. Es decir, el
Estado pierde con la diferencia de alícuotas y el productor con la aplica-
ción que hacen las grandes agroexportadoras de una alícuota mayor a
la que rige al momento de la exportación del producto industrializado.
2. Metodología utilizada
En el apartado introductorio se hacía mención a la opacidad de datos del
comercio internacional de granos, oleaginosas, aceites y subproductos, dada
la carencia de información respecto de la cantidad de soja que es comprada
por la industria aceitera con el objetivo de transformarse en aceite y subpro-
ductos con destino exportable. En rigor, el MAGYP sí publica la cantidad de
porotos de soja que entran a la industria aceitera, pero no cuál es la porción
de esa compra que va a tener como destino su procesamiento para su pos-
terior exportación. Entonces, por un lado, se cuenta con la cantidad de soja
comprada por la industria aceitera y, por el otro, el INDEC publica la cantidad
de toneladas exportadas por año de aceite de soja, pellets y expeller. Por
ende, una de las incógnitas que es necesario estimar es cuál es la cantidad
de toneladas de soja que cada año tiene como destino la exportación trans-
formada en aceite y subproductos.
Con respecto a esto, son de utilidad los datos publicados en los anuarios
estadísticos de la bolsa de cereales de rosario. Aunque se basan en infor-
mación del MAGYP, agregan la categoría de “rinde” que mide cuánto rindió
esa X cantidad de poroto de acuerdo con cuánto aceite, pellets y expeller
se produjo. Entonces, una primera opción para estimar la cantidad de soja
exportada como aceite y subproductos consiste en calcular el rinde total de
la industria aceitera en la producción total para cada año (cuántas tonela-
das de soja entraron vs. cuantas toneladas de aceite, pellets y expeller se
produjeron). Luego, conociendo la cantidad de toneladas de aceite, pellets y
expeller exportadas por año, y sabiendo la proporción entre la soja entrante
y las toneladas de aceite y subproductos (el “rinde”), se utiliza esa misma
5- De haber optado por utilizar la proporción 1 tn= 0.18 tn. de aceite, se hubiese hecho
abstracción de las particularidades de cada cosecha y de las posibles modificaciones de
rendimiento que pueden haberse dado entre el año 2003 y 2019, las cuales redundan en
modificaciones en el “rinde”. Por otra parte, en caso de utilizar solamente la proporción
entre la soja entrante a la industria aceitera y las toneladas de aceite producida, se habría
desperdiciado el dato de cuántos pellets y expeller se produjeron por año.
6- Al considerar la producción de expellers, va de suyo que parte de lo apropiado por la
agroindustria debería ser imputado a las pymes que producen mediante el método de extru-
sado. Entonces, parte de la apropiación en virtud de los diferenciales de las alícuotas sería
usufructuada por las pymes y no por un sector concentrado como es el de la industria tra-
dicional. No obstante, la incidencia de los expellers en la exportación es realmente mínima.
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